El 12 de Octubre de 1924, nació mi abuela Antonia en La Ribera Alta, en Jaén. Es muy buena y siempre ha estado ayudando a sus hijos económicamente en lo que ha podido. Su infancia fue como la de un niño cualquiera en esa época, hasta que estalló la guerra a la edad de 12 años. A partir de ese momento la vida la cambió. Fue muy duro por los miedos, angustias, huidas a las cuevas y la destrucción de su entorno y sobre todo, la dolorosa muerte de su hermano mayor. Cuando terminó la guerra se puso a trabajar para poder ayudar a sus padres. Demasiadas horas de trabajo y poco dinero, así paso su juventud hasta que con 25 años, conoció a mi abuelo Manuel y 7 meses después se casaron. Tuvo 7 hijos y en ese tiempo, se dedicó a sus hijos trabajando fuera y dentro de casa. Con 38 años, se quedó viuda y embarazada del más pequeño de mis tíos. Tuvo que llevar a sus 6 a un colegio interno por mediación del cura. Al cabo de unos años se casó de nuevo y por fin la permitieron sacar a sus hijos excepto a mi madre que la sacaron al año y medio antes por mis bisabuelos maternos. Se vinieron a Bilbao todos menos mi madre para mejorar su vida trabajando. Después, con 58 años fue ingresada en cruces a causa de una segunda trombosis que la dejó medio cuerpo paralizado, pero siendo como siempre fuerte, valiente con esfuerzo y esperanza terminó recuperando la movilidad pero 2 años después de su ingreso, los médicos le aconsejaron que marchase a un clima seco y volvió junto con algunos de sus hijos. Ha ido pasando el tiempo trabajando y cuidando de sus hijos y a la vez también de sus nietos, y a pesar de haber perdido a su hijo mayor hace 3 años, aun así no pierde su sonrisa y le gustaría estar bien para ver mundo y aprender cosas nuevas pero se siente feliz porque ha tenido la suerte de conocer a sus nietos y sus biznietos. ¡¡¡Es una abuela estupenda!!!